El viaje.

El viajero curioso se toma su tiempo en cada lugar. Tiempo para las gentes, las cosas y los casos.

viernes, 20 de mayo de 2011

El bosque de los reyes

En la vertiente norte de Peñalara se extiende el bosque de Valsaín, lugar elegido por los reyes de Castilla, desde la época de Enrique IV, el hermanastro de la reina Isabel la Católica y padre de la princesa Juana, mal llamada la "Beltraneja" para cazar y dedicarse al ocio.

La verdad es que el lugar es fantástico y merece muchos paseos. Además es muy tranquilo. Una senda muy recomendable es la que a orillas del río Valsaín, que curso abajo se llamará Eresma, recorría Carlos III para pescar y que por esa razón se le conoce: "Camino de las Pesquerías".


En el pueblo de Valsaín se conservan pocos restos pero impresionantes del primitivo palacio que mandó construir Felipe II hacia 1552 y que se quemó en 1697, durante el reinado del último y desgraciado monarca de la familia Austria, Carlos II.


Poco después, el primer Borbón, Felipe de Anjou (Felipe V) también pudo comprobar las ventajas y la belleza del lugar y mandó construir otro palacio, este mucho más aparente y soberbio, inspirado en Versalles, donde el de niño se había criado. Pero vamos a dejar los palacios borbónicos para otro momento y nos vamos a fijar en una estupenda obra de ingeniería: el "Puente de las Canales" que nos encontramos unos 10 minutos río arriba desde el pueblo de Valsaín y que posiblemente alimentó de agua la maquinaria hidraúlica de la Vieja Serrería, hoy ya abandonada.


Aunque la vegetación predominante en Valsaín es el pino silvestre o pino albar (Pinus sylvestris L.) que se sigue aprovechando en distintas serrerías, en la parte inferior del valle, a la altura del embalse del Pontón, también encontramos otras especies como robles, castaños o encinas.
Una recomendación para cuando estemos cansados de caminar por Valsaín: sentarse tranquilamente en cualquier piedra y leer algunos de los poemas que Joaquín Araujo incluye en su nuevo libro "Árbol".
Gracias Araujo. A mí Valsaín me atalanta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La primera ciudad

En el extremo de la isla de León, hoy ya unida a la península por carretera y ferrocarril, surgió hace quizá 2700 años el primer asentamiento urbano de la vieja Iberia: Gádir - Gades - Cádiz.
Una ciudad abierta al mar, hecha de luz y de sal.

Magníficos edificios del siglo XVIII, época de esplendor de la ciudad, cuando Cádiz se convierte en el centro del comercio americano, sustituyendo a Sevilla.
Muchos (casi 160) cuentan con torres sobre sus terrazas, desde las que los comerciantes gaditanos o los muchísimos agentes comerciales extranjeros radicados en la ciudad, vigilaban la llegada de los barcos procedentes de La Habana, de Caracas o Santo Domingo.


El material básico de la arquitectura es la llamada "piedra ostionera", una caliza de origen orgánico marino en la que son perfectamente visibles los restos fósiles.


Y aquí, en la ciudad más abierta, comercial y burguesa de la España de hace 200 años, mientras el resto del país estaba sumido en una guerra contra la ocupación napoleónica, se reunieron los representantes de la nación en Cortes para deliberar y redactar la primera Constitución política de signo liberal en España.

  

¡Salud y pescaíto frito, amigos! Nos vemos en el sur.