La montaña de Montserrat es uno de los centros espirituales de la Cataluña histórica. Situada relativamente cerca de la ciudad de Barcelona merece una visita en cualquier año si os gusta caminar por la montaña. La mejor forma de llegar es con los cercanías (creo recordar que es la línea 5) que se cogen en Plaza de España. Tenéis que llegar hasta la estación de Aeri Montserrat si queréis subir en el funicular aéreo, lo que os recomiendo.
Ya la subida en el funicular impresiona por el paisaje y por el enorme desnivel que se supera en un corto trayecto de tiempo. Una vez arriba podéis optar por visitar el Monasterio o bien, como hicimos nosotros, por recorrer la montaña.
Por cierto que junto al monasterio hay una oficina de turismo donde os informarán de todo.
Una ruta muy muy recomendable para andar es la subida a la cumbre de todo el macizo de Montserrat, la cima de Sant Jeroni (1236 m). Podéis hacerlo andando desde el monasterio por una ruta llena de escaleras que asciende pegada a las paredes de roca de un pequeño valle que encontraréis justo detrás del monasterio.
También, si queréis ahorrar fuerzas y tiempo, nosotros fuimos en diciembre, con los días muy cortos, acortaréis mucho desnivel si tomáis un funicular adicional, el de Sant Joan, éste de carriles, que parte desde muy cerca del monasterio y os deja en el llano de Les Tarantules, a casi 1000 m. de altura.
Desde aquí a la cumbre tenéis poco más de una hora por un camino espectacular pero muy seguro y bastante cómodo de andar, tan solo en los últimos 20 minutos la pendiente se hace más exigente.
Aquí estoy yo a unos pasos de la cumbre.
Y Merce al lado del belencito con el que tenían decorada la cima esos días. Por cierto, ojo al frío intenso y al viento.
Desde la cima las vistas son soberbias y si el día es claro se la vista alcanza a los Pirineos. Algunas de las personas que nos encontramos allí afirmaban que incluso en ocasiones óptimas se llegaba a ver Mallorca. En cualquier caso el lugar impresiona.
Si bajáis directamente al Monasterio sin volver al Funicular de San Joan podéis entreteneros contando los escalones de bajada de los muchos tramos de escalera de cemento que encontraréis.
Nosotros apenas tuvimos tiempo para ver el monasterio pues teníamos planes para la tarde en Barcelona, pero de lo que paseamos por allí la verdad es que merece la pena tanto la arquitectura del propio edificio como las obras de arte del museo que nos recomendaron pero no pudimos visitar.
También podéis visitar la Cova Santa, lugar en el que fue encontrada la talla de la Virgen de Montserrat.
Y si os gusta la música religiosa, tenéis que coordinar la visita para poder escuchar a la Escolanía, uno de los mejores coros infantiles de música sacra y de los más antiguos de Europa.
Cuando nosotros fuimos, estaban de vacaciones. Un motivo para volver.
Aunque para volver a Cataluña no hacen falta motivos.
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