El viaje.

El viajero curioso se toma su tiempo en cada lugar. Tiempo para las gentes, las cosas y los casos.

domingo, 3 de julio de 2011

El desfiladero del Cares. Una grieta en la montaña.

Hace unas semanas estuve una vez más en el desfiladero del Cares. Desde el pueblo de Caín, cada vez más repleto de hostales, restaurantes y tiendas de recreo, estuvimos paseando sin prisa por la senda que se interna en la mole caliza de los Picos de Europa.




En realidad la ruta comienza antes de Caín, en Posada de Valdeón. Pero como hasta Caín se puede acceder en coche, en realidad nadie desaprovecha la oportunidad de ahorrarse 8 o 10 Km. de caminata. La carretera de Posada a Caín es espectacular, pero también bastante estrecha y peligrosa. Atención.



La senda tiene poca dificultad y es bastante accesible a todo tipo de personas. De hecho en esta última excursión íbamos con mi madre (65 años) y mi sobrina Daniela (3). Tan solo hay que advertir a las personas que padezcan de vértigo, pues la ruta, bastante horizontal, va ganando altura sobre el fondo del valle, donde corre el Cares y en algunos puntos la caída casi vertical es de cientos de metros.


El tramo más bonito de la ruta son los primeros kilómetros desde la salida de Caín. Aquí la senda está literalmente excavada en la caliza gris, a veces por túneles. También hay varios puentes (muy seguros) que cruzan de un lado a otro del desfiladero. Al cabo de dos o tres kilómetros el desfiladero se abre poco a poco y la ruta sigue el lado izquierdo del valle en el sentido Caín - Poncebos.


Salvo que tengáis un coche esperando en el otro lado de la ruta, es decir en Poncebos, o que queráis completar toda la ruta, la llegada hasta Puente Poncebos tiene menos interés, pues los últimos kilómetros son más feos y difíciles. Primero tenéis una subida suave pero larga y después una bajada pedregosa hasta el aparcamiento de Puente Poncebos.
Un aliciente para bajar si tenéis varios días disponibles, es que Poncebos es un buen punto de partida para recorrer todo el macizo central de Picos. Hace 20 años la única posibilidad era caminando, por pistas o por la pequeña carretera que lleva a Sotres y Tielve. Ahora los visitantes disponen de un "magnífico" funicular que les acerca hasta la aldea de Bulnes. En fin. Tiempos modernos.



Sea como sea, la ruta del Cares es una estupenda forma de iniciarse en la montaña a casi cualquier edad y casi con cualquier condición física. La contrapartida es que la senda suele estar muy concurrida, especialmente en verano.




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